Un rostro, muchas historias
Elige un retrato que refleje el carácter de esa persona: una sonrisa franca, una mirada pícara bajo su sombrero favorito o unos rizos al sol. Un rostro reconocible con contornos definidos es una buena base para tu imagen hecha con muchas fotos.
Recuerdos en pequeñas piezas
Para un fotomosaico de tu pareja, reúne fotos de excursiones juntos, vacaciones y momentos cotidianos. O muestra con tu selección lo que define a esa persona: música, jardinería, deporte, mascotas y lugares favoritos. Combina fotos antiguas y actuales: así, el retrato también contará parte de su vida. Las pequeñas fotos se distribuyen automáticamente para formar la imagen principal.
¿Qué ambiente va contigo?
Un retrato con luz cálida natural transmite cercanía y calma. Un sombrero singular o unas gafas llamativas aportan un toque personal; los colores intensos de la ropa dan vida a la imagen. Incluye también fotos claras y oscuras entre las pequeñas para conseguir una selección variada.
Para un cumpleaños: Con una imagen hecha con muchas fotos, tu mejor amigo, tu hermana o uno de tus padres será protagonista. Como regalo conjunto de los amigos, podéis entregar el retrato mosaico durante la celebración para que después luzca en el salón.
Para vuestro aniversario: Un fotomosaico de tu pareja es un detalle personal para celebrar vuestro aniversario. Puedes regalárselo en una velada a solas y dar un toque personal al hogar que compartís.
Para una despedida o jubilación: Para un amigo de toda la vida o un familiar, el retrato es un recuerdo de una etapa. Entregado en la fiesta de despedida, le acompañará en su nueva vida, por ejemplo, en la pared del despacho.
En su memoria: Un retrato mosaico de una persona fallecida puede colocarse o colgarse en un rincón tranquilo de casa. Ofrece a sus seres queridos un espacio para el recuerdo y puede brindar consuelo.